Las multinacionales semilleras y el Banco Mundial, acciones ilegítimas y “biodiverticidas”

 

3 de abril de 2008

Primer Acto, años 60-70-80: el Banco Mundial financia, a través de préstamos ilegítimos, tecnologías y reglamentaciones nacionales que perjudicaron a las poblaciones…

La agro-industria, a partir de sus opciones tecnológicas y, entre otras, mediante la selección de semillas híbridas –punta de lanza de la revolución verde de los años 60 y 70- desarrolló… la dependencia de los agricultores. Estas nuevas variedades fueron impuestas por las instituciones internacionales, entre ellas, el Banco Mundial. Para asegurar que sólo las semillas y las plantas de “buena calidad” serían puestas a disposición de los agricultores, fueron importadas desde los países desarrollados estrictas leyes nacionales que enmarcaban la comercialización de semillas. La mayor parte de las variedades locales fueron reemplazadas las más de las veces por variedades híbridas que no pueden ser resembradas de uno a otro año. Pero la dependencia de los agricultores no se remitió solamente a la compra de semillas… En efecto, para valorizar el potencial de las variedades seleccionadas llamadas “modernas”, es necesario aportar abonos químicos. Y son igualmente necesarios los tratamientos fitosanitarios. En los años 80, los planes de ajuste estructural impusieron la liberalización de los mercados agrícolas. Así pues, los agricultores no cuentan con ninguna garantía de precios remunerativos. Las subvenciones para la compra de semillas tampoco sobrevivieron a estas políticas neoliberales. Los pequeños agricultores de los países en vías de desarrollo se encontraron progresivamente empobrecidos, incluso endeudados. Se encontraron imposibilitados de comprar semillas “modernas”, ¡al tiempo que ya no disponían más de sus variedades locales!

La importancia de las semillas locales

“Alrededor del 75% de la diversidad fitogenética (Nota del redactor: variedades cultivadas) ha desaparecido a partir de comienzos de siglo a medida que, en el mundo entero, los agricultores abandonaron sus múltiples variedades locales y cultivos tradicionales para pasar a variedades de alto rendimiento, genéticamente uniformes (1)”. Esto plantea una seria de preguntas, ya que la homogeneidad de las variedades utilizadas a gran escala aumenta la vulnerabilidad genética. Para medir el grado de vulnerabilidad genética son tenidos en cuenta varios factores, particularmente la superficie dedicada a cada cultivo, y el grado de uniformidad de los cultivos. En efecto, un cultivo que posee la misma sensibilidad a un estrago, una enfermedad o a imprevisto climático, está potencialmente a la merced de pestes generalizadas… Los recursos genéticos, en su diversidad, contienen y desarrollan características útiles para hoy y para mañana. Conservarlos y renovarlos es asegurar el futuro alimentario del planeta.

Ahora bien, las variedades locales son reconocidas como particularmente importantes gracias a su diversidad y su capacidad de adaptación.

Segundo Acto, desde los 90 hasta la actualidad: el Banco Mundial como agente de la priva(tiza)ción de la vida y de promoción de los OGM

El mercado mundial de semillas podría aumentar en algunos años varias decenas de millones de dólares por año (actualmente es de 30 mil millones). Para generar y beneficiarse de un mercado tan jugoso, las multinacionales de la agro-industria cuentan con nuevas reglamentaciones y tecnologías a imponer: los derechos de propiedad intelectual (DPI) y los OGM. El Banco Mundial es un eficaz socio para dicha tarea.

El Banco Mundial presiona… para impulsar los OGM

El Protocolo de Bioseguridad de Cartagena del 29 de enero de 2000 asegura a los países el derecho a establecer reglamentaciones esctrictas referidas a la introducción de los OGM en sus territorios. Garantiza el derecho a la utilización del principio de precaución, a consultas públicas, y reconoce la importancia de los aspectos socio-económicos. Únicamente en 23 países se cultivan OGM. La USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y fundaciones tales como la de Bill Gates, tratan de introducirlos a título experimental. Pero, globalmente, los OGM son rechazados. El Banco Mundial interviene ahora para introducir en los países del Sur “sus” reglamentaciones nacionales de bioseguridad.

Así, luego de Colombia y la India, el Proyecto regional de África Occidental (Benin, Burkina Faso, Mali, Senegal, Togo) de Bioseguridad del Banco Mundial (estimado en 24 millones de dólares, con un financiamiento de 10 millones a cargo del Banco Mundial en la mitad de los préstamos concesionales) debe armonizar leyes nacionales… ¡que no existen! En efecto, solamente Burkina Faso dispone de una ley de bioseguridad pro-OGM. El Banco Mundial continúa, por cierto, promoviendo al algodón como la base del desarrollo agrícola para esos países… Y, por tanto, las semillas OGM de algodón serían la solución… Las técnicas de pseudo-consulta pública y de participación de la sociedad civil (una especialidad del Banco Mundial) son denunciadas por la COPAGEN (Coalición para la Protección del Patrimonio Genético Africano; sus comunicados de prensa están disponibles en www.grain.org).

La COPAGEN cuestiona la utilización de fondos prestados a los gobiernos para desarrollar sus capacidades de evaluación en materia de “gestión” de los OGM. Para algunos, es necesaria en África una nueva revolución verde, basada en los OGM (2). No todos los africanos parecen estar de acuerdo.

También existe un proyecto que está siendo implementado en América del Sur para Brasil, Colombia, Costa Rica y Perú: “AMÉRICA LATINA: Fortalecimiento de la capacidad de múltiples países para el cumplimiento del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología” [en inglés, LATIN AMERICA, Multi-Country Capacity Building for Compliance with the Cartagena Protocol on Biosafety]. América Latina y El Caribe acumulan ya el 30% de la superficie de OGM del mundo. El proyecto del Banco Mundial no parece preocuparse por la cuestión de la autorización de los OGM. Esta ideología “del hecho consumado” debe sin embargo ser relativizada. Costa Rica y Perú no cultivan OGM, mientras que la superficie en Colombia es aún muy marginal.

Uno de los objetivos importantes del proyecto es, no obstante, convencer a la población que rechaza mayoritariamente a los OGM. Para responder a “la desconfianza tan expandida acerca de los OGM”, el proyecto preve “desarrollar un plan y una estrategia sólidos de comunicación”. El proyecto preve también “aumentar la confianza de los actores que representan los intereses de los consumidores y del medioambiente” (3). Argumentos bien conocidos que refieren a la ignorancia de quienes rechazan este “progreso tecnológico”. Para resumir el punto de vista del Banco Mundial sobre los OGM, casi bastaría con detenerse en el título del anexo F: “Capitalizando los beneficios de los organismos genéticamente modificados para los pobres”, página 177 de su último informe, “Informe sobre el desarrollo mundial 2008. La Agricultura al servicio del desarrollo” (octubre de 2007). Se trata, en realidad, de una tecnología para los grandes propietarios.

A nivel mundial, más del 90% de las 114,3 millones de hectáreas de OGM son cultivadas por menos del 10% de los productores de OGM (4). La asistencia del Banco Mundial para la implementación de reglamentaciones nacionales sobre los OGM debe efecuarse, bien entendida, con total transparencia, y dejar la última palabra a los gobiernos. Pero el Banco Mundial previene (página 179), “deben también medir las consecuencias y los riesgos de no utilizar OGMs”.

Directivas y negociaciones internacionales sobre los derechos de propiedad intelectual…

Los acuerdos sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual referidos al comercio (ADPIC) definen las reglas mínimas de protección de derechos de propiedad intelectual (DPI) para los 135 Estados miembro de la OMC. Fueron necesarios ocho años de negociaciones para concluir los ADPIC (1986-1994). En efecto, “Los países en vías de desarrollo se opusieron a la introducción de los derechos de propiedad intelectual […]. Invocaron el hecho de que economías diferentes necesitan instrumentos diferentes para estimular la innovación, y que la imposición de reglas uniformes para proteger los derechos de monopolio, bajo la forma de derechos de propiedad intelectual, otorgaría ventajas a las multinacionales extranjeras en detrimento de las propias industrias nacionales (5)”.

Los ADPIC implican la implementación de un sistema de protección de variedades vegetales mediante patentes o mediante un sistema sui generis – es decir, diferente- eficaz. Los países ricos militan en la OMC para que sólo el COV (Certificado de Obtención Vegetal) sea reconocido como sistema sui generis. El COV es el sistema adoptado por Europa y defendido a nivel internacional por UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, fundada en 1961). La nueva versión del COV de 1991 elimina la mayoría de las diferencias que existían con el sistema de patentes (6).

¿Por qué proteger las obtenciones vegetales?

De acuerdo a la UPOV (7): “[…] a los fines de estimular la obtención de variedades en beneficio general” y porque “La posibilidad de acreditar derechos exclusivos sobre una nueva variedad prometedora mejora las posibilidades de los obtentores de recuperar su inversión y de ganar suficiente dinero para continuar investigando”. Y, de acuerdo a M. Kamil Idris, secretario general de la UPOV (y de la OMPI, Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), “[…] la implementación del sistema UPOV de protección de obtenciones vegetales y la adhesión a la Unión internacional para la protección de las obtenciones vegetales pueden abrir la vía hacia el desarrollo económico, particularmente en los sectores rurales”. Estas bellas predicciones no se basan más que en el dogmatismo de teorías económicas liberales con las cuales el Banco Mundial acuerda perfectamente. La privatización de los recursos genéticos es extremadamente reciente (menos de cincuenta años, comparados a los 10.000 años anteriores de producción agrícola). Estas ideologías se olvidan de aclararnos que los resultados obtenidos a partir de la selección moderna están basados en el inmenso reservorio de diversidad de los cultivos existentes. Ahora bien, el trabajo de los agricultores que generaron esa diversidad fue realizado sin la existencia de un sistema legal de propiedad intelectual. Los resultados de la implementación de los DPI son, hasta ahora, bastante menos célebres…

El Banco Mundial presiona… para implementar sistemas legales de propiedad intelectual

Con el objeto de consolidar la industria semillera privada en África, el Banco Mundial implementó el Programa de Semillas del África Sub-sahariana (SSASI, por su sigla en francés), adoptado en 1997. El Banco Mundial hace uso de su influencia para empujar a los gobiernos a adoptar un régimen común de las características de UPOV e imponer eventualmente patentes plenas sobre los organismos vivos.

El Banco Mundial presenta su estrategia en cuanto a la presión para lograr reformas de los sistemas semilleros: “Es posible que los gobiernos no acepten las reformas propuestas, o algunas de entre ellas. Las tentativas realizadas para promover una reforma del sistema semillero mediante la presión externa han fracasado a menudo.

Los políticos y las poblaciones son sensibles a todo aquello que podría amenazar la seguridad alimentaria o los principales cultivos de exportación… En algunos casos, debe ser posible establecer compromisos estratégicos…

Un diálogo más profundo puede derribar las últimas resistencias, y ese diálogo puede establecerse con las firmas semilleras, al tiempo que puede intensificar reformas parciales… Con el tiempo, el Banco puede también aprovechar o generar oportunidades para ejercer fuerte presión en favor de una reforma del sistema semillero”. En todas las negociaciones con los gobiernos africanos para la preparación de programas o de financiamientos de proyectos agrícolas, las reformas del sistema semillero están en sintonía con los objetivos del SSASI (8).

Los DPI, los OGM… ¡concentración del sector semillero y aumento de la vulnerabilidad genética!

Los DPI y los OGM están en el origen del aumento de la vulnerabilidad genética. Los aumentos de costos de lanzamiento al mercado de nuevas semillas empujan a las empresas –cada vez menos numerosas- a desarrollar únicamente las variedades que más “prometen” comercialmente. Las ventas necesarias para asegurar un retorno sobre la inversión son tales que las variedades deben tener de ahí en más salida comercial a escala de un país, o incluso de uno o varios continentes. Como sucede en muchos sectores, los derechos de propiedad intelectual sobre las semillas tienen una incidencia sobre la evolución del sector semillero. Para algunas empresas en expansión, la aplicación de los DPI sobre las semillas representa oportunidades de crecimiento del mercado muy importantes. Los costos de “inversión” (sunk cost) que comportan las biotecnologías y los DPI favorecen la concentración del sector semillero y el desarrollo de monopolios. A modo de ejemplo, en Francia, de acuerdo a la interprofesión semillera: “El esfuerzo de investigación se ha concentrado. Actualmente, cinco empresas representan el 50% del presupuesto en investigación y las veinte primeras, el 90 % de los presupuestos. Los enormes presupuestos que se necesitan para las biotecnologías han acelerado los reagrupamientos y las nuevas compras (9)”. Del mismo modo, a nivel mundial, dos alianzas agrupan ellas solas más del 80% del mercado de semillas: Cargill/Monsanto y Novartis [(Nota de la redacción: en adelante Sanofi-Aventis)/ADM] (10).

Tercer Acto, ¿qué futuros? ¿Alternativas o lógica bancaria?

La conservación y la renovación de la biodiversidad de los cultivos deben seguir realizándose en los campos de los agricultores. Para favorecer los intercambios de saberes, de técnicas y de variedades vegetales, se ponen en práctica eficaces inciativas. La selección participativa es una de esas prácticas en la que los científicos y los técnicos apoyan a los agricultores en su trabajo de selección. La pregunta por su financiamiento se plantea claramente en un mundo en donde la mayoría de los agricultores y de los Estados padecen un sistema económico que los priva de sus recursos. El respeto del derecho a la soberanía alimentaria es una solución que implica particularmente reformas agrarias reales en numerosos países. Para obtener recursos financieros, los pueblos del sur pueden rehusarse a pagar las deudas ilegítimas. La soberanía política de los gobiernos continúa siendo burlada por los chantajes que se practican a fin de imponer reformas legislativas que van en contra de los derechos de los pueblos. Las auditorías de las deudas permiten identificar los contratos de préstamos que han significado instrumentos de presión. Por otro lado, los préstamos destinados a favorecer sólo a algunas empresas (en su mayoría, multinacionales) son del mismo modo ilegítimos. Por su parte, el Banco Mundial implementa una disposición a partir de la cual la selección vegetal (o animal, cuya problemática es globalmente similar), se convierte en privilegio de un puñado de multinacionales. Estas últimas pueden entonces pretender “conservar” la diversidad –o lo que quedaría de ella- en congeladores, como en la bóveda mundial de semillas inaugurada en marzo de 2008 (11).

Una lógica bancaria…

 

Extraido de Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo – n° 33 -Abril/mayo de 2008-. CADTM / Correo electrónico: info@cadtm.org 345, Av. de l’Observatoire 4000 Liège – Bélgica

Notas

(1) Estimación citada en: “Interactions du genre, de la biodiversité agricole et des savoirs locaux au service de la sécurité alimentaire. Manuel de formation”. FAO, 2005.

(2) Ver “Une nouvelle révolution verte pour l’Afrique?” Grain, 2007. En www.grain.org

(3) CEO Endorsement Template-V2Rev 30 de enero de 2007, pág. 7. Respuesta del Banco Mundial a los comentarios del miembro alemán del Consejo y Anexo 16, pág. 124.

(4) Resumen: État mondial des plantes biotechnologiques/GM commercialisées : 2007, isaaa.

(5) GRAIN, marzo de 2000, “Pour un réexamen total de l’article 27.3(b) des ADPIC. Une mise à jour de la position des pays en voie de développement sous la pression de l’OMC pour breveter le vivant.”

(6) Para conocer las diferencias y las futuras evoluciones del COV al que aspira la industria semillera, ver el informe de GRAIN de febrero de 2007, “La fin des semences de ferme? Ce que souhaite l’industrie pour la prochaine révision de l’UPOV.”

(7) En base al resumen del Informe “UPOV: l’impact de la protection des obtentions végétales ». Agosto de 2006 disponible en www.upov.org.

(8) SSASI Team, World Bank, “Initiatives for Sustainable Seed Systems in Africa,” aquí Citado en Les DPI dans l’agriculture en Afrique, GRAIN, 2002.

(9) Informe de actividades GNIS –2005/2006 p.40.

(10) FAO, 2002 Agricultura mundial: horizonte 2015/2030. Informe abreviado.

(11) Para un análisis en profundidad sobre el tema, ver: “Problemas en la Bóveda: No todos están celebrando Svalbard”, GRAIN, marzo de 2008 y “El ‘Arca de Noé vegetal’: ¿quién tendrá la llave de la puerta?”, RSP, febrero de 2008.

Fuente: Biodiversidadla

En francès : Le Grand Soir

Gracias por la traducción de María Eugenia Jeria, para Acción por la Biodiversidad

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